Pornografía en el Matrimonio.
La pornografía está al servicio de la sexualidad como un todo
y ya hace mucho tiempo que dejó de ser exclusiva de los hombres y de
los solteros y usada sólo en la masturbación. Hoy muchas parejas
utilizan películas, revistas, relatos pornográficos... en sus
relaciones sexuales. El motivo para utilizarla varía de acuerdo con lo
que la pareja pretende y puede ser muy saludable para la vida sexual del matrimonio.
Algunos matrimonios usan la pornografía como complemento de su relación
sexual. La pareja puede tener cierto gusto por el material pornográfico
y utilizarlo con cierta frecuencia antes, durante o después del sexo.
En este caso, no hay ninguna necesidad aparente de ninguno de los dos integrantes
de la pareja para que se de la excitación, el material pornográfico
forma parte del juego sexual entre ambos.
Otros usan la pornografía para avivar la relación, que puede
estar desgastada o haber caído en la rutina tras el tiempo trascurrido
de matrimonio. Esta utilización es bastante común ya que así
la pareja puede encontrar nuevas formas de hacer sexo o tener nuevas fantasías,
que por algún motivo no habían tenido durante el tiempo de matrimonio
y así pueden ponerlas en práctica.
Si el marido o la mujer tiene alguna dificultad para excitarse por alguna preocupación
que le impide relajarse y mantener la relación sexual, o por cualquier
otro motivo de orden sentimental o psicológico, la pornografía
puede ser una forma de permitir las fantasías a esa persona. No se puede
decir que la pornografía trabaja la fantasía de las personas,
es el pensamiento aquello que permite que se pueda realizar a través
de él.
Algunas parejas necesitan realmente la pornografía al ser muy tímidos
como parejas sexuales. Por más que se crea que ya no existe, todavía
hay personas que no se sienten a gusto con su pareja, como también les
pasa a algunos que ya llevan casados algún tiempo. Matrimonio e intimidad
no siempre andan de la mano y el casado no siempre puede sentirse libre para
proponer ciertas cosas que pueden terminar pasando cuando ven juntos una película
o leen algún libro pornográfico.
Pero no a todos los matrimonios les gusta la pornografía, hay muchas
parejas que nunca probarán la pornografía juntos. Por cuestión
cultural y de aprendizaje, no se sienten cómodos para ver una película
o leer algún relato. En este caso, el hombre y la mujer por separado,
pueden hacerlo, pero no juntos.
Para algunos casados es un poco difícil apreciar la pornografía,
pues esta está todavía muy dirigida al público masculino,
pudiendo dejar muchas veces a la mujer constreñida por lo que está
viendo o leyendo. Este, tal vez, sea el mayor motivo por el que los casados
no usan la pornografía con mucha frecuencia. Otra cosa muy común
es que las mujeres, cuando se trata de películas porno, prefieren que
exista una historia tras las escenas de sexo y lo que hay son películas
sin argumento, donde el acto sexual es el comienzo y el final de la película.
La pornografía es un complemento en la vida sexual de las personas.
Puede ser utilizada de forma saludable por los casados por distintos motivos.
Cabe a cada uno permitirse el uso de material pornográfico y cabe a la
pareja hablar sobre el tema y llegar a un denominador común. Usar la
pornografía sin desearlo puede ser mucho peor para la relación
que no utilizarla y usarla de forma sana hace mucho bien a la vida sexual del
matrimonio.